17-01-2026 ( 7:00 am - 11:59 pm )
En 2026, la celebración de San Sebastián tendrá lugar el sábado 17 de enero, fecha cercana a la festividad del 20 de enero. Será una jornada muy esperada en la que los ciudadanos y ciudadanas de Bollullos se desplazarán al Parque Natural de San Sebastián, reuniéndose en los tradicionales jatos bajo los alcornoques para compartir vinos, gastronomía, cantes y convivencia hasta bien entrada la noche. Como siempre, numerosos visitantes de otras localidades se sumarán a esta fiesta tan reconocida por el carácter acogedor del pueblo.
El alcalde, Rubén Rodríguez, anima a todos los bollulleros y bollulleras a disfrutar de este día tan nuestro y tan arraigado en la tradición local.
El cartel de este año presenta un collage de imágenes representativas de la celebración: ciudadanos amantes de esta fiesta, con especial mención a Manuel Barragán “El Algarrobo”, enamorado de este día y recientemente fallecido; además de productos típicos, vinos, reuniones, caballos, el tradicional tostón y, por supuesto, los chorizos colgados de los alcornoques. Todos estos elementos reflejan la alegría y la historia bollullera de una cita tan única y tan nuestra.
Un poco de historia
La romería cuenta con más de 200 años de antigüedad. Su origen se remonta a la época de la recolección de naranjas “del país”, cuando las familias celebraban el final de la cosecha compartiendo mosto y los productos de las matanzas de enero. Los chorizos y morcillas que se colgaban de los árboles dieron lugar al popular nombre de “el día de los chorizos”.
Con el tiempo, la costumbre se convirtió en tradición, fijándose el 20 de enero como día de celebración local, simbólicamente ligado al naranjo —árbol en el que fue asaetado San Sebastián—, aunque actualmente la fiesta carece de carácter religioso.
La romería conserva incluso una antigua cancioncilla del Carnaval bollullero, de principios del siglo pasado, que recuerda con humor aquellos días de campo y chorizos compartidos.
Hasta mediados del siglo XX, la fiesta se celebraba en la antigua dehesa boyar, propiedad de la familia Isern Coto. El terreno pasó a manos municipales en 1983, tras la compra y cesión realizada por D. Manuel Pérez García, lo que permitió la ampliación del espacio romero hasta las actuales 20 hectáreas.